Chenois se lleva una primera batalla épica, pero Grupo Herce Soria no renuncia a la eliminatoria

En un partido con dos parciales claros para cada contendiente, se decidió en un tie break maratoniano que se decantó para los suizos

El partido de ida de los octavos de final de la Copa CEV entre Grupo
Herce Soria y Chenois Geneve se dirimió en un ambiente de mucho
equilibrio e igualdad. Los dos equipos tuvieron su momento de
partido, controlando el duelo y viéndose superiores, pero el 2-2 obligó a
un tie break largo y vibrante, en el que Los Pajaritos se entregó a los
suyos para acariciar la victoria en cuatro ocasiones, pero los suizos
lograron salir ilesos gracias a su imponente poderío ofensivo 2-3 (25-23,
21-25, 18-25, 25-19, 20-22).

Los sorianos fueron superiores en el primer set de partido. Los de
Alberto Toribio parecían jugar con la inercia de la victoria del fin de
semana en la Superliga Masculina, logrando marcharse en el marcador
desde los primeros compases (9-4). Sin embargo, los suizos fueron
capaces de equilibrar el juego con cierta rapidez (11-10). Los de Toribio
volvían a cobrarse una ventaja gracias a su fluidez ofensiva (19-14). Pero
cuando el set parecía visto para sentencia, los suizos, impulsados por
sus receptores Djokic y Kordas, ponían el riesgo el botín (23-22). En su
primer ataque para cerrar el parcial, los sorianos dieron en la diana,
evitando dar alas a su rival (25-23).

En el segundo set se cambiaron las tornas. Ahora la ventaja inicial de
los suizos obligaba a Toribio a parar el juego (4-7). Una renta que, pese
a parecer asequible, se iba a antojar inalcanzable. Y es que cuando
Grupo Herce Soria se acercaba en el marcador, los suizos, con un
saque que ponía en dificultades a la recepción soriana (8-9), lograban
de nuevo marcharse (11-16). De nuevo, los sorianos lograban salir del
bache y forzar el tiempo muerto visitante, pero era remar para morir
en la orilla (15-17). No obstante, el colocador español Ignacio Sánchez
sabía tocar la tecla adecuada en el momento clave, sin que los sorianos
pudieran parar el ataque suizo en los momentos clave (21-25).

Tras el empate, los suizos encontraron su mejor versión, pasando a
controlar a su rival en todas las facetas. Por un lado, el saque seguía
sembrando dudas en la base del juego soriano, y por otro, las opciones
ofensivas de Sánchez, todo un líder para los suyos, convertía a su
equipo en un ataque imparable, sin que los celestes lograran
soluciones defensivas (9-15). Por el contrario, Del Valle, todo un seguro
de vida en la recepción helvética y en la defensa, evitaban que el
ataque soriano fuera suficientemente efectivo como para acortar
diferencias (14-20). Toribio trató de encontrar en el banquillo
alternativas, con Aulisi en recepción o Tenorio en bloqueo y ataque,
pero los suizos estaban intratables (18-25).

El partido estaba cuesta arriba y los rostros de los sorianos reflejaban la
dificultad de la empresa, pero Soria recuperó el pulso. En primer lugar,
porque la recepción mejoró su rendimiento y, por otro, porque el
saque trató de hacer daño en otro lugar de la recepción suiza. Todo
ello repercutió en la mejora ofensiva, y Grupo Herce Soria pasó a
romper el set con el 17-13. A partir de ahí, los sorianos fueron arañando
puntos paulatinamente, sin que los suizos acabaran de desmoronarse,
pero sin que tampoco encontraran soluciones a un parcial que se
sellaba en el 25-19.

Con unos escenarios de juego tan diferentes, el tie break se antojaba
incierto, saliendo a relucir por fin, la igualdad realmente existente
entre ambos bandos (8-8). Los dos equipos minimizaban sus errores y
optimizaban su rendimiento, dando pocas facilidades al rival (13-13). A
partir de entonces, los suizos iban a gozar de tres bolas de ataque.
Después, los celestes tendrían cuatro oportunidades. Sánchez se fiaba
de sus hombres más fiables, los receptores Kordas y Djokic, muy
difíciles de parar para el bloqueo y la defensa soriana, hasta que en la
cuarta bola de set Djokic, exhausto por el esfuerzo, lograba zanjar el
duelo para los de Ginebra (20-22). Los Pajaritos, se quedaron con la miel en los labios, pero con la sensación de que todavía su equipo
tiene algo que decir en la eliminatoria.

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